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Tony,
cayó cerca de un árbol, entre unos quioscos
Un punto y una gota de sangre
corriendo
Testimonios del 17 de Diciembre 1999: Esta
es una sección en la que Puentes.com va a publicar las declaraciones de
los testigos de la brutal represión de Gendarmería –dos muertos y
casi treinta heridos-a ciudadanos correntinos que ocupaban el paso interprovincial
Corrientes-Chaco en reclamo de sueldos atrasados y otro marco
jurídico-político a los poderosos. Los testimonios se encuentran en la
justicia en el marco de las denuncias penales contra las fuerzas
represoras y el gobierno nacional. El siguiente es el de: Oscar Pavón,
que recibió un impacto de bala a dos centímetros del corazón. Sus
pulmones se vieron seriamente comprometidos.
Yo estaba en la Costanera, frente a la Usina (Planta
de Energía Eléctrica). No recuerdo la hora, tal vez las 3 de la
mañana. La verdad estaba pendiente del movimiento inusual en la usina.
Me llamó la atención el despliegue de personas. Momentos después, se
escuchó una explosión. Una gran bola de fuego se veía en el lugar.
Pensé en un accidente. El ambiente se enrareció. Toda la zona estaba a
oscuras. Yo había estado en el Puente a eso de las 12 de la noche, más
por curiosidad que por otra cosa. Acá va a pasar algo, pensé.
Efectivamente, algunos minutos después pasaban varios colectivos a
todas marcha en dirección al Puente. Iban cargados de gendarmes. Ahí
dije vamos: puse en marcha el auto y salí. Cuando pude llegar a la
zona, ya habían empezado las detonaciones, las bengalas, los gases, de
todo, un desastre, la gente escapaba en la oscuridad, más que anda se
refugiaba en la 3 de Abril. Allí empezó el reagrupamiento, a tirar
piedras, ladrillos, lo que se tenía a mano. La presión era
impresionante. Los gendarmes retrocedían y volvían a avanzar. Así,
hasta que amaneció. La gente se animo todavía más, iban e iban contra
los gendarmes. Por comentarios supe que la parte mas dura ocurría en el
Barrio Ferré, se decía que había fuertes enfrentamientos. Que los
gendarmes disparaban, no sé si balas de plomo o qué. Yo ví gendarmes
tirando, pero no podría distinguir. Otros, aseguran que los gendarmes
disparaban con escopeta. Ahí fue que corrí hasta el Ferré. Pude ver a
la Gendarmería meterse entre los edificios, y disparar. Reconocí
incluso a uno de los heridos, de apellido Meza, lo conozco por el tema
del fútbol, sé que también le dicen "Resorte". Tenía una
herida en la espalda. Yo mismo lo vi, porque levanté su remera y vi su
herida. No me olvido nunca, porque, después cuando yo vi mí herida,
era la misma cosa: un punto y una gotita de sangre corriendo. Lo cierto
es que cuando lo encontré en ese estado me dije: "Yo, salgo de
acá" . Serían las 7,30 o. Bueno, entonces salgo nuevamente a la
Avenida. Llovían los gases; primero apuntaban hacia arriba, pero
después tiraban directamente a la altura de la gente. Ya ni sé si
hacía efecto, porque aparentemente nadie se atemorizaba con los
impactos de las municiones. Ahí sentí que la Gendarmería se veía
desbordada. La gente se enfervorizaba: "No tienen más
proyectiles"- "Están cansados"- " Vamos"- se
gritaba. De pronto veo a un muchacho correr y trastabillar; no llega a
caer porque es sostenido por algunas personas. Después supe que se
llamaba Antonio Alegre (Tony) "Lo hirieron. Lo
hirieron", se escuchó. No podía creer que estuvieran tirando,
menos en ese lugar. En el Ferre, quizás...bueno, podía ocurrir
cualquier cosa. Pero en la Avenida, ni se me pasó que estuvieran
tirando con plomo. Tony fue herido en la Avenida, por la vereda de la
banda Norte, cerca de un árbol, donde están unos quioscos.
Me entró curiosidad por saber qué tanto estaban
tirando o hasta dónde serían capaces de hacerlo. Caminé hasta la
estación de servicio. Los gendarmes ocupaban la Avenida prácticamente
hasta Chaco. Los tenía prácticamente enfrente. Pero yo, a toda costa,
quería saber qué tanto tiraban. Junté coraje, y me adelanté todavía
un poco más. No llevaba nada para ir a lastimarlos, solamente una
remera sobre la cabeza.... por los gases..... estaba en short y
zapatillas, ni una piedra en la mano. Cuando hice unos metros, empezaron
a sonar los disparos. Algo de armas conozco, solía cazar, con rifle
calibre 22; tiré con escopeta, además, hice el servicio militar. Me
parecieron disparos al aire, pero eran de grueso calibre, se distingue
fácilmente, sobre todo en un arma larga, se nota cuando es de un rifle,
porque el sonido es más fino que el de una escopeta o un arma similar.
En esa descarga recibí el impacto y me caí al suelo. Sentí que el
choque me levantó y me tiró de espaldas. Cuando me levanté me saqué
la remera que tenía anudada en la cabeza, la puse a la altura del pecho
y salí corriendo. Para mí los disparos no partieron del grupo de
gendarmes que tenía enfrente, sino de gente apostada en otro lugar.
El impacto fue a dos dedos del corazón. La bala me
cruzó de lado a lado. Me atravesó los pulmones.. cuando me levanto, no
podía respirar,
Empecé a correr. Me sentía atorado. Ni miré la
herida. La gente me decía: "Ahí está la ambulancia, que te
lleve". "No. No", les contestaba yo, porque me sentía
bien; aunque un poco atorado. Me mojan la cabeza, y se acerca un oficial
de policía y me dice: "Te vamos a llevar". Yo no quería
saber nada. Y hacía flexiones porque estaba atorado. Cada vez respiraba
con más dificultad. Entonces el oficial me levanta la remera y ahí veo
el puntito y el hilito de sangre. Me cargaron en esos jeep de la
policía. Me ahogaba; me faltaba el aire. En el hospital escuché que el
oficial que me había trasladado dijo: "Disparo de arma de
fuego". Ahí vi a uno de los fallecidos. Un muchacho que se había
desangrado totalmente. Lúcido todo el tiempo, pasé cinco días
internado.
Y ahí terminó mi historia, con la famosa represión. Voy a ser
sincero. No me fui a la zona de conflicto por política, dinero, o
necesidad, ni porque alguien me llevó de la oreja. Todavía me causa
gracia cuando escucho esa gente que habla de activistas. A mí también
me podrían llamar activista, pero yo, nada que ver. Eso sí, lo que
pasaba era injusto, una represión semejante. Si tenías un poquito de
amor propio, tenías que estar ahí. Mis hermanos me decían: vos estás
loco, tenés dos chicos, mujer. Pero yo sentía que tenía que estar
ahí. Y no me arrepiento. ¡ Tamaña represión! . ¡Menos mal que era
gente nueva la que venía a gobernar! Recuerdo a Storani (Federico)
cuando vino a hacer campaña: ¡Todo se va a solucionar! Así decía. Es
doloroso todo esto. Para la gente; para la gente que se vio realmente
afectada, sobretodo. Yo, sinceramente, arrepentido no estoy. Nunca fui a
una manifestación política, no pertenezco a ningún partido político.
Creo que los problemas tenemos que arreglarlos entre nosotros, porque
cuando vienen desde otro lado, uno siente como que te invaden. Pero,
arrepentido, no estoy.
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